Un gran brinco de la S a la H: De la soberbia a la humildad

En mis BLOG siempre leerás una mezcla de lo científico, psicológico, y lo bíblico. Así que no te sorprendas de los ingredientes mezclados , pues créeme que te bendecirán. Puedes compartir mis BLOG.



Un "entrepreneur" señaló a través de un estudio realizado por la University of Washington Foster School of Business que las personas humildes tienden a ser líderes más efectivos y a la vez, cuentan con más probabilidades de ser mejores tanto a nivel individual como de equipo.


Como bien lo dijo Jim Collins: “El verdadero ´factor X´ de un gran liderazgo no es la personalidad sino la humildad”.


Siempre existirán personas que dejarán huellas en nuestra vida, en mi caso el Evangelista Yiye Ávila dejó una gran huella de amor y humildad. Recuerdo los momentos de oración junto a él , solo tenia mis 14 años de edad, recuerdo cómo se acercaba a mi y me decía: "Ruth yo no conozco todo pero sé que Dios te hará una mujer que predicará su palabra. La vida dependerá siempre de tu obediencia a Dios." Es triste decirlo pero es la verdad, no haber obedecido en momentos específicos de mi vida me costó muchas lagrimas y mucho dolor. Creo que este mensaje tocará muchos corazones por eso deseo compartirlo. La humildad es la que te llevará en alto.


El principio del fracaso de una persona es el de creer que es más que los demás. Pídele a Dios que te ayude a ser una persona humilde


Practicar la humildad es un ejercicio diario que se mueve con la responsabilidad de hacer las cosas bien, de comprometerse, de hacer lo que toca y lo que es necesario, con autenticidad.


Si aceptamos nuestros límites tomaremos conciencia de todo aquello que nos queda por hacer o aprender. Quien cree que ya lo sabe todo no irá más allá, la soberbia origina personas engreídas a la vez que resentidas.

Ser humilde no es ser débil o ingenuo, al contrario, nos aporta lucidez y una fuerza particular para ver las cosas en toda su realidad.


El deseo de protagonismo, de reconocimiento y de ser exaltado hacen que muchas personas vivan amargados y no cumplan el propósito que Dios tiene para sus vidas. Saber ser humildes es "reconocer que hay un ser mayor que tu, a quien acudimos para que nos ayude", aprender a depender de Dios para todo.

"Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia.” Mateo 5:5 (BAD)

 La humildad es la octava característica que aparece enumerada en la lista del fruto del Espíritu de Gálatas 5:22-23. De hecho el Señor Jesús en el Sermón del Monte declaro una bienaventuranza para aquellos que reflejaran esta cualidad prometiéndoles que ellos serían los que heredarían la tierra prometida, bienaventuranza que está tomada del Salmo 37:11 que dice: “pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz”. Por estas palabras no cabe duda que la humildad es estimada en gran manera a los ojos de Dios.


“Amar a Dios es amar todo lo relacionado a la humildad” Dr. Ruth Marí Calderón

El humilde experimenta más libertad, es más seguro de si mismo, más fuerte y maduro en sus emociones, su ego está controlado . La humildad nos quita mucho peso de encima, nos libra de muchas complicaciones innecesarias, hace que nuestro camino sea más sencillo y por lo tanto más feliz. Jesús no se equivoco cuando dijo “Dichosos los humildes”, pues solo los que poseen está cualidad son capaces de reír con sinceridad


La humildad nos abre las puertas del cielo de par en par, pero no pensemos que la humildad es una cualidad que nosotros podemos desarrollar, o que está en nosotros y solo hay que dejarla fluir, no, la humildad es un fruto de Dios, solo el Espíritu Santo lo puede producir.


Es evidente que la humildad es la característica del cielo, nosotros somos llamados a tener un estilo de vida así, pues solo un corazón humilde puede sintonizar con el corazón de Dios.






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